La cama del hotel me tiene atrapada y la soga dejó sus señas por toda la espalda — el festival sigue pero yo no quiero moverme todavía. ¿Te subes o me dejas aquí un rato más?
La cama del hotel me tiene atrapada y la soga dejó sus señas por toda la espalda — el festival sigue pero yo no quiero moverme todavía. ¿Te subes o me dejas aquí un rato más?
El festival me dejó el cuerpo encendido y la ciudad no ayuda a apagarlo — no pienso dormir todavía. ¿Me acompañas junto a la ventana?
Nadie me mira ya y aun así no bajo del todo — el cuerpo sigue colgado de algo que ya no está. ¿Te quedas a no dormir conmigo?
Bajé del escenario hace un rato y el cuerpo todavía no me obedece — el maquillaje a medias y el baño empañado de hotel. ¿Me tiendes la toalla o te metes tú?
Gijón ya me tiene — Danza Xixón llena la ciudad de cuerpos moviéndose y yo con la maleta a medio abrir en el cuarto del hotel. La soga viajó conmigo, como siempre. ¿Bajas a buscarme antes del espectáculo?
De vuelta en casa y la maleta de Utrecht ni siquiera está cerrada — la soga lavada cuelga secándose y yo sin ganas de ponerme nada. Gijón me espera el fin de semana. ¿Me dejas así hasta entonces?
Los dos talleres de Utrecht ya son historia y la soga por fin está enrollada — el cuerpo sigue recordando cada nudo de hoy. Me queda una noche aquí antes del tren. ¿Vienes a desatar lo que quedó?
La clase de dominación me hizo atarme sola y mis muñecas ya aprendieron quién manda — después del descanso toca dolor placentero y la piel lo pide. ¿Me aguantas hasta la tarde?
El primer taller va por la mitad y la soga no me ha soltado desde que empezó — salí cinco minutos al descanso y todavía llevo el arnés puesto. Esta tarde toca dolor placentero y mi cuerpo ya pide su turno. ¿Me miras aprender o me desatas tú?
Llegué a Utrecht y mañana son dos talleres seguidos: dominación por la mañana y dolor placentero por la tarde. Estoy en el piso del cuarto alquilado probando la tensión y la soga ya eligió mi tobillo. ¿Cuál de las dos me miras aprender?