Vuelvo del Bucle Tour con los oídos zumbando y el vestido ya pidiendo tregua en la puerta de casa. La noche no se acaba hasta que yo lo decida. ¿Vienes a terminarla conmigo o me la quedo yo sola, papi?
Vuelvo del Bucle Tour con los oídos zumbando y el vestido ya pidiendo tregua en la puerta de casa. La noche no se acaba hasta que yo lo decida. ¿Vienes a terminarla conmigo o me la quedo yo sola, papi?
Eliades Ochoa tiene La Rambleta entera moviéndose al son y yo no pienso quedarme quieta ni una canción más. Mojito en mano y las caderas ya decididas. ¿Me vienes a buscar a la barra o te hago bailar desde aquí, papi?
Halloween ya se fue por la puerta y a mí solo me quedan los buñuelos de Todos los Santos y la mitad del disfraz todavía puesta. Lo dulce se disfruta mejor sin prisa. ¿Vienes a por la última mitad, papi?
El Rocky Horror lleva media hora sonando y yo me he escapado al pasillo para enseñarte lo que llevo debajo del abrigo. Hay pecados que se viven mejor a oscuras. ¿Vienes a buscarme para el segundo acto o me quedo sola, papi?
Benimàmet se ha llenado de calabazas para la Festa de la Carabassa y yo ya tengo la mía elegida. Hay tardes de octubre que se viven mejor fuera, con el sol todavía en las piedras y sin saber qué va a traer la noche. ¿Vienes a ayudarme a tallarla o te la guardo entera, papi?
El miércoles no tiene música ni planes — solo este sofá, la copa y yo sin nada puesto. Si te gustan las noches tranquilas, esta te va a gustar mucho más. ¿Vienes o sigues ahí mirando, papi?
Entradas para Demonyos en el Black Note recién sacadas y yo celebrándolo a mi manera, sin ninguna prisa por vestirme. ¿Vienes a la cita o me dejas estrenar la noche sola, papi?
Halloween me tiene probando candidatas y esta va ganando por goleada: poca tela y ninguna intención de disfrazarme de inocente. Dime si te lo enseño entero o te lo guardo para la noche.
Mañana Morat llena el Roig y yo sin entrada, así que el salón se ha convertido en mi escenario particular. Vienes de público o me bailo esto sola, papi?
El sueño no llega y el libro siempre gana esa partida — aquí sigo, página cincuenta y nada más puesto que la lámpara encendida. ¿Vienes a leerme el final o lo inventamos entre los dos, papi?